Archivo para noviembre 2011

Bussi: murió, no lo mataron

30 noviembre, 2011

Murió sin confesar donde están los restos de los desaparecidos. Degradado del Ejército, sentenciado como genocida por crímenes de lesa humanidad, impedido de ser diputado nacional por ‘inhabilidad moral’ por sus cuentas en Suiza, no pudo tampoco asumir como intendente electo de la capital tucumana. La Justicia estaba en marcha.

Fue gobernador de Tucumán de facto y de la democracia. Murió en una clínica. Una muerte natural, sin violencia.

Antonio Domingo Bussi falleció ayer, en una cama de una clínica tucumana. Su corazón se detuvo, después de una vida agitada, que lo llevó a ser protagonista de la historia argentina. Murió en una cama, no lo mataron, lejos de los temores que lo llevaron a vivir armado durante su vida.

Su juicio, y posterior condena junto con Luciano B. Menéndez, por la muerte del ex senador Guillermo Vargas Aignasse, se convirtió en un caso testimonial de la Justicia argentina. Justamente en su última batalla política, había triunfado con muy poca diferencia de votos en las elecciones para intendente de San Miguel de Tucumán. Su contrincante era Gerónimo Vargas Aignasse, hijo del senador desaparecido.

Fue condenado a cadena perpetua. Su edad y condición física permitieron el cambio de la cárcel común por un arresto domiciliario en un country de la selecta ciudad de Yerba Buena.
Esta condena llevaba a ser degradado de sus cargos militares, y señalado como ‘’infame traidor a la Patria”. Había dejado de ser general. Era un ciudadano más, un reo común, más allá de donde cumpliera su sentencia.

Fue la única vez en que enfrentó un juicio, ya que los otros en los que estaba como imputado no pudieron llevarse a cabo por su estado de salud. Como el que estaba sustanciándose en estos momentos.

Fue elegido, a distintos cargos políticos, en ocho oportunidades. Representaba así la profunda herida abierta en la sociedad tucumana. Sus cicatrices todavía se notan, a pesar del tiempo transcurrido.

Llegó al poder de la mano del fracaso de los políticos, pero cuando se convirtió en uno de ellos, no mostró diferencia alguna con los que había criticado. El descubrimiento de sus cuentas en la banca Suiza marcó un antes y un después en la manera en que se lo veía en la sociedad tucumana.

Allí comenzó su caída. Su desaparición política anticipó esta de ahora.

Pasó de una adhesión popular que todavía genera estudios sociológicos, a esta cuasi indiferencia de hoy.

Antes había sido Néstor Kirchner presidente, la Corte anuló las disposiciones que permitían la impunidad de los genocidas del Proceso Militar.

Hoy los genocidas de entonces son juzgados a lo largo y a lo ancho del país.

Hoy se busca Justicia, no venganza.

Ayer murió Bussi, nadie lo mató. No tendrá velorio militar, ya no era general.


A %d blogueros les gusta esto: